8 febrero, 2018

Los niños están yendo a la escuela, pero no están aprendiendo. Esa fue una de las afirmaciones de Rafael de Hoyos, economista principal en el Departamento de Educación para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, quien presentó el Informe sobre el Desarrollo Mundial (WDR 2018), el miércoles 7 de febrero en el auditorio del Banco de la República de Medellín con el apoyo de EAFIT.

El informe —que se publicó en el texto Aprender para hacer realidad la promesa de la educación y fue elaborado por expertos en economía de la educación y analistas de investigación— presenta un reporte global del estado del sistema educativo, los niveles de aprendizaje y cómo estos factores influyen en el desarrollo de los países y las regiones. Según esa institución, la brecha permanece, aún en conocimientos básicos como comprensión lectora y matemáticas, entre aquellos países en vía de desarrollo y las potencias mundiales.

“La crisis del aprendizaje que menciona el estudio muestra proporciones muy altas de niños que no alcanzan las competencias mínimas. Mientras que los niveles en competencia en matemáticas en países como Japón y Noruega están por encima del 98 por ciento, en Nicaragua no llegan al 30 por ciento. Sabemos con certeza que más escolaridad, en especial mayor aprendizaje, están sistemáticamente asociados a mejores salarios”, expresó Issam Abousleiman, gerente del Banco Mundial para Colombia.

El informe evidencia cómo a pesar de los esfuerzos gubernamentales en cobertura universal en América Latina, las escuelas no están garantizando el adecuado aprendizaje de los estudiantes. En países como Brasil, si bien han mejorado las habilidades en sus estudiantes de 15 años, con “su ritmo actual de avance llevará 75 años alcanzar el puntaje promedio en matemática de los países ricos. En lectura, les llevará más de 260 años”.

“En Colombia ha habido un crecimiento económico sostenido en los últimos años, pero este crecimiento ha estado fuertemente basado en la acumulación de capital físico y humano, pero desde la productividad total de los factores, que es cuando ese capital humano tiene que demostrar su efectividad y eficiencia en materia económica, estamos fallando”, señaló Alejandra Corchuelo Marmolejo, subdirectora del Departamento Nacional de Planeación.

A pesar de la conciencia de muchos gobiernos que reconocen la educación como el mejor camino para reducir la pobreza, disminuir la desigualdad y crecer en calidad de vida, la realidad que presenta el informe es que la mayoría de sistemas educativos aún no están preparados para tal desafío.

A factores como la deficiencia en los servicios educativos –señala el Banco Mundial– se suma la falta de una medición efectiva de los resultados de enseñanza que permitan analizar los niveles de aprendizaje. Por esta razón no se han logrado verdaderas revoluciones en el campo educativo.

“Nos pasamos 30 años diciendo que las condiciones socioeconómicas eran lo que más afectaba los resultados de las pruebas o el aprendizaje de los niños, y si es así entonces para qué el sistema educativo, no tendría sentido. Los que hacemos evaluaciones tenemos que mirar todas las partes del conjunto, el contexto es muy importante, y se deben hacer las recomendaciones con base en ese contexto”, expresó Mónica Patricia Ospina Londoño, consultora en economía de la educación y profesora del Departamento de Economía de EAFIT.

Los especialistas del Banco Mundial sostienen que, para cumplir la promesa de la educación, es necesario crear estrategias que suministren información precisa para realizar reformas en las políticas educativas. Subraya, además, que estas se deben basar en la evidencia científica para su diseño, de manera que garanticen el aprendizaje en todos los estudiantes. “Dentro de los países, los resultados de aprendizaje son casi siempre mucho peores entre la población de bajos ingresos”, señala la publicación.

“Uno de las tragedias del país es que no hay continuidad en los elementos esenciales de la producción de políticas públicas, me refiero a educación, salud y equidad fundamentalmente. Esto sigue siendo una gran falla de política sistemática y a largo plazo.

Acabamos de terminar un estudio para todo el país, una propuesta de cien instituciones del país, donde decimos que hay que cuidar estrictamente el tema de la primera infancia. Hemos hecho avances importantísimos, pero hay cosas por mejorar. Este es un tema que debería ser una condición básica”, apuntó Rafael Aubad López, presidente ejecutivo de Proantioquia.

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