12 febrero, 2018

Condiciones laborales como la ambigüedad en los roles de una organización, trabajo excesivo durante largas jornadas, falta de control, poca variedad en el trabajo o ausencia de líderes son factores ampliamente abordados no solo por la academia sino también por compañías privadas y entidades públicas en el mundo. Lo anterior, debido a su impacto sobre la calidad de vida de los empleados y sus consecuencias negativas sobre la productividad.

“Los estudios han señalado que sentir un desequilibrio entre el esfuerzo y la recompensa es un elemento importante de riesgo psicosocial. El tipo de trabajo y los estresores en el mismo podrían ser factores adquiridos, tanto moderadores como de riesgo, para las consecuencias del estrés en la salud”, asegura Mariantonia Lemos Hoyos, docente del Departamento de Psicología de EAFIT, al tratar de llamar la atención sobre la importancia de los factores psicosociales laborales en la buena o mala salud mental y física de las personas.

La Resolución 2646 de 2008, del Ministerio de la Protección Social de Colombia, estableció un marco de referencia claro con el fin de que compañías y empleados conozcan los elementos del entorno cuya influencia determina el desempeño, estado emocional y nivel de salud de un empleado. Divide estas condiciones laborales en aspectos intralaborales, extralaborales e individuales presentes al realizar una labor para producir bienes, servicios o conocimientos.

El documento define también los factores de riesgo psicosociales como las “condiciones psicosociales cuya identificación y evaluación muestra efectos negativos en la salud de los trabajadores o en el trabajo”, y el estrés como la “respuesta de un trabajador tanto a nivel fisiológico, psicológico como conductual, en su intento de adaptarse a las demandas resultantes de la interacción de sus condiciones individuales, intralaborales y extralaborales”.

Una definición con la que se muestra de acuerdo Martha Elena Roa Villada, psicóloga y consultora organizacional, quien añade que el estrés es cualquier circunstancia o evento percibido por una persona como amenaza, de la cual se desprende una reacción de defensa, cuya duración en el tiempo puede ser corta o sostenida.

“Si la situación de sobrecarga o defensa pasa rápidamente y la persona vuelve a estar normal, es de corta duración y no pasa nada. Sin embargo, cuando esta se sostiene en el tiempo puede llegar a causar enfermedades. Eso es lo que se conoce como estrés negativo, cuya acción puede bajar las defensas, impactar el sistema y generar problemas como gastritis, migrañas, condiciones respiratorias, colon irritable, aumento o disminución de la presión, entre otros”, manifiesta la experta.

Dicha situación puede hacer que existan empleados con múltiples síntomas cuya recurrencia a las incapacidades se convierte en una constante. En consecuencia, el nivel de productividad de la compañía baja.

Es así como los asuntos intralaborales (horario de trabajo, monotonía en la tarea, trabajo por turnos, condiciones ambientales, etc.), se unen a los factores extralaborales (transporte de la casa al trabajo, estructura familiar, acceso a la salud, actividades recreativas, hábitos alimenticios, entre otros) y a los intrapersonales (rasgos de personalidad, historia de vida, la forma de enfrentar las situaciones, predisposición a las enfermedades y demás) para generar mayor o menor propensión al estrés, en una dinámica en la que se interrelacionan varias de estas facetas de la vida.

Adicionalmente, se ha encontrado que el número de roles a cumplir por parte de una misma persona tiende a ser fuente de estrés cuando las expectativas en uno de ellos obstaculizan el cumplimiento de los otros. Así lo asegura Mariantonia Lemos, quien añade que “la relación trabajo-familia parece ocasionar más dificultades en las mujeres para las cuales la familia tiene una alta importancia, de tal forma que se encuentra una relación lineal entre el número de hijos de una madre y sus niveles de estrés”.

Imperativo social

La relación entre las malas condiciones laborales y las enfermedades cardiovasculares, la depresión, la ansiedad, los malos hábitos de alimento y de descanso, el agotamiento y otras condiciones de salud tiene una consecuencia final paradójica —teniendo en cuenta que dicho ambiente de trabajo suele generarse en aras de la eficiencia—: una disminución en la productividad.

“Una persona que se vaya de incapacidad por asuntos de estrés laboral puede tener un impacto en el sistema muy importante. Este se siente, principalmente, en el equipo de trabajo: si alguien se incapacita constantemente el grupo se va a sobrecargar, pues la compañía exigirá el cumplimiento de objetivos y este deberá compensar la falta. Eso se convierte en una reacción en cadena, pues el director debe cumplir objetivos administrando menos recursos”, advierte Martha Roa.

En sus palabras, no todas las compañías han cuantificado las pérdidas por estrés laboral, pues al existir tantos factores asociados es difícil diagnosticar un caso de estrés laboral, pero el impacto de estos casos tiene efectos negativos, a largo plazo, no solo sobre las personas y las empresas sino también la familia, el equipo de trabajo y la sociedad.

Al respecto, Viviola Gómez Ortiz, docente y psicóloga de la Universidad de los Andes, y una de las ponentes en la conferencia Factores psicosociales laborales, fuente de estrés y enfermedad o bienestar y salud, espacio en el que se discutirá este tema el próximo lunes 12 de febrero, a las 12:00 m., en el auditorio 38-101 de EAFIT, asegura que las corporaciones deben tratar de contribuir a un equilibrio entre las áreas de la vida de sus empleados.

En su artículo Moderación de la relación entre tensión laboral y malestar de profesores universitarios: papel del conflicto y la facilitación entre el trabajo y la familia, publicado en el volumen 24, Número 1 de la Revista Colombiana de Psicología, Viviola Gómez concluye que “ayudar a los trabajadores a conciliar su vida laboral y familiar es visto, cada vez más, como un imperativo social y económico. (…) La capacidad de combinar con éxito el trabajo y la vida familiar se convertirá en un asunto importante tanto para la fuerza laboral como para el mercado de trabajo, con el fin de atraer y retener a trabajadores de alta calidad”.

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